Para poder relajarse adecuadamente vamos a  sugerir un ejercicio al que luego se pueden añadir distintas variaciones.

Lo primero que tenemos que considerar en cuanto a la tensión-relajación es que hemos de concebir al ser humano como una entidad energética. Como tal, y dada su complejidad, hay diversos aspectos interrelacionados entre sí que forman parte de este complejo y completo organismo que es el ser humano.

A efectos prácticos, para aprender a relajarnos vamos a separar la relajación en tres aspectos o facetas de la persona que requerirán nuestra atención a la hora de relajarnos.

Estas tres partes en las que vamos a centrarnos para poder relajarnos son:

  • La parte somática o física.
  • La parte sensible.
  • Y la parte mental.

Relajación del cuerpo físico

Quizás la más difícil sea la parte somática aunque también es la que más se ha descrito y sobre la que se puede encontrar todo tipo de ejercicios al respecto.

Para relajar el cuerpo físico basta con concentrarse en cada parte del cuerpo e ir ordenándoles mentalmente que se aflojen, que se relajen y se dejen caer. También ayuda el imaginar como todo el cansancio y la energía que mantiene tensa alguna parte del cuerpo sale por alguna de las extremidades más cercanas (manos o pies) o bien por la cabeza.

Al principio puede resultar un poco difícil, sobre todo por la dificultad de mantener la mente concentrada en lo que estamos haciendo, o también porque no sentimos que consigamos y nos ponemos impacientes o nerviosos con no conseguir la relajación que esperamos. Lo mejor cuando nos cuesta es empezar por alguna parte que tengamos más tensa y relajar solo esa parte, para ir añadiendo poco a poco todas las partes del cuerpo, a medida que nos vamos ejercitando. El total de la relajación no debería durar más de 5 o 10 minutos y deberíamos hacerla varias veces al día hasta que consigamos que se convierta en un hábito.

Relajación de la parte sensible

Con sensible nos referimos a todo lo que son sentimientos, deseos, preocupaciones, frustraciones, etc..

Tanto para esta parte como para la parte mental es necesaria la determinación de querer apartar de nuestro psiquismo y nuestra mente todo aquello que nos estorba para estar en un estado verdaderamente relajado.

Para relajarnos en la parte sensible se trata sencillamente de estar en un estado de tranquilidad y serenidad sean cuales sean las circunstancias, los deseos preocupaciones y frustraciones que nos acucian. Cada uno puede encontrar la mejor manera de llegar a esto. Un ejercicio sencillo para poder hacer esto es imaginar que nos encontramos en una habitación donde nos sentimos tranquilos, y en paz  y que dejamos fuera todo tipo de preocupaciones, frustraciones, deseos, etc.. Se trata de rememorar imaginar o elicitar sentimientos de calma, serenidad, bienestar, paciencia, alegría, etc..

Hay veces que las circunstancias de la vida hacen verdaderamente difícil el poder estar tranquilos, pero las más de las veces vivimos sobreestimulados y excesivamente preocupados por hechos, situaciones, deseos insatisfechos, etc., que nos mantienen en un estado de ansiedad que no se corresponde. Una actitud de aceptación y paciencia se hace imprescindible para poder estar del todo tranquilos. Esto no significa que no haya que luchar o actuar para lo que sea necesario o requiera nuestra atención. La actitud de aceptación serena no es conformismo ni pasividad.

Relajación de la parte mental

Aquí nos estamos refiriendo a todo aquello que se nos presenta en nuestra mente en forma de pensamientos, imágenes, diálogos internos, argumentaciones, obsesiones, etc..

Toda esta actividad incesante de la mente es también muchas veces un estorbo a la relajación.

Una buena forma de relajación mental es dejar la mente en blanco. Este ejercicio puede costar bastante al principio, pero la práctica hará que lo podamos realizar fácilmente.

Otra manera de relajar la mente es dejar que vayan pasando los pensamientos sin centrarnos ni quedarnos en ninguno, como si estuviesen en un río y se los lleva la corriente. Es un estado cercano a cuando nos estamos quedando dormidos, pero sin dormirnos

Evidentemente surgirán muchas dificultades para conseguir una buena relajación, pero la mayor de todas será la falta de práctica varias veces al día.

Los beneficios de la relajación bien merecen la pena.

Esperamos que os sirva de ayuda.

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